viernes, 4 de abril de 2014

Una canción...

Y para despedirse de aquel lugar, el lugar que se había convertido en una casa, el lugar en el que había madurado, había sufrido, y había aprendido, puso un canción especial. Coincidió que la canción, una canción que le encantaba, y que era la indicada para el momento, estaba la primera en la lista de reproducción. Y con la canción sonando, y el autobús circulando por aquel tramo alejado de la civilización, intentó que cada detalle de aquel lugar, se le grabara en la retina, por si cabía la posibilidad, que nunca jamás, volviera. Esa manía la tenía desde muy pequeña, grabar las cosas que le habían tocado el corazón, ya fueran malas o buenas, y convertirlas en parte de su ser, grabarlas, si es que eso era posible, en un pequeño espacio de su corazón, porque sabía que esos recuerdos, los recuerdos que grababa en él, se convertirían en un futuro en una dulce melancolía de poder recordar una vida. 


Grabó los momentos, intentó que por su memoria pasaran en segundos todo su recorrido en aquel lugar, y miró hacia adelante, esperando empezar, una nueva vida.