martes, 26 de agosto de 2014

Mirada - Una palabra, una historia.

Image and video hosting by TinyPicMe observó detenidamente, inspeccionándome, preguntándose quien sería aquella muchacha que se atrevía a entrar en su tienda con aquellas pintas. Y debo de confesar que aquella pobre anciana tenía un poco de razón al mirarme de aquella manera. Ese día me disfracé de bruja. Habíamos quedado en la casa de Maria Milaner para celebrar su fiesta de cumpleaños, y la celebración sería temática. Brujas y Hadas. Me pareció muy ridículo disfrazarme de Hada, por lo que opté hacerlo de bruja. 
Miré a aquella pobre mujer, sentada en la silla de cuero detrás del mostrador, y pensé en la mejor manera de preguntarle si tenía en aquella estrambótica tienda un par de velas. No quería que pensara que iba a hacer alguna especie de magia negra
Pero me quedé helada ante su mirada. Una mirada escrutadora y a la vez apenada. 
 - Pobre pequeña. Si supieras lo que va a ocurrir esta noche, no saldrías por esa puerta, ni te acercarías a la casa de tu amiga. Huye y quítate ese disfraz joven Laura. 
Me quedé perpleja ante aquellas palabras. ¿Cómo conocía mi nombre? Cuando intenté preguntárselo, la mujer no estaba, sólo se encontraba en aquel lugar el sillón viejo y mugriento detrás del mostrador.