sábado, 18 de abril de 2015

No te lo creas

No te lo creas. No creas lo que te digan, eso de que “se cómo eres, es lo mejor”. Es mentira, no quieren que seas como eres realmente, al principio no les molestarán tus problemas, ni  tus llantos, ni los intentos de abrazos ni los besos de madre falsos. AL principio todo el mundo parece ser todo el mundo y los problemas quedan escondidos en la curiosidad de conocer más al desconocido. Pero con el tiempo todo queda a la luz, si eres como eres, hablas lo que quieres y actúas como debes, las personas se hartan de ello, porque a nadie suele gustar eso que escondemos en el interior de nosotros mismos intentando buscar a ese yo definitivo. Esperamos en ese duro camino  a alguien que lo soporte, a aquella persona que tenga la esperanza, paciencia y cariño de esperar a conocer a lo mejor de ti mismo, a ese tú que buscabas desde hace tantísimo, que ha pasado por fin la etapa de las dudas y los conflictos, de los llantos y de los quejidos, de las risas inseguras y las miradas inciertas. Solo esa persona que tolere nuestras más extrañas rarezas. Pero pocas personas se quedan hasta el final, pocas aguantan esas manías que llegan a convertirte a ser quien eres, porque ellos mismos, que no las aguantan, las echarían de menos al no presenciarlas.
Da igual cuanto nos esforcemos porque alguien se quede en nuestro camino, no importa que le ayudemos o le demos cariño, no importa que le hables ni le mimes, que te acuerdes de esas persona, porque al fin y al cabo, sino te tolera al esforzarte, no lo hará cuando no lo hagas. Si no te acompaña en el camino ¡No importa, uno menos! Porque digan lo que digan en esta sociedad que vivimos, pocos encuentran a una persona que te sonría cuando te ve, que no le importan escucharte cuando estás mal. Porque últimamente creemos que las utopías existen, y no somos conscientes de que el mundo es más cruel de lo que creemos, porque la motivación si es importante, pero dentro dentro de la cruda realidad.

No importan cuantas veces mires atrás y veas el fracaso, porque en el pasado queda. Al final lo mejor, es aceptar esa mentira, la contradicción del destino, comportarte cómo quieres ser, como eres, y tras eso comprobar quien te pisa los talones en este extraño camino. Si alguien te acompaña en esta vereda, a ese, y solo a ese, podrás llamarlo amigo.