viernes, 13 de septiembre de 2013

Amor - Una palabra, una historia - Mi relato

¡Hola! Pues para que vean que a pesar de ser la creadora de la iniciativa también cumplo las normas, también pongo la imagen... Espero que os guste la historia, la verdad es que la escribí mientras que mi madre me impidió ver Crónicas Vampíricas, a las cuales estoy enganchadísima. Pues nada, creo que es una historia diferente a las  vuestras. Y todo eso. Pues eso, que espero que os guste. 

Image and video hosting by TinyPicTambién tengo que decir que estoy muy contenta porque cada vez somos más y más y eso me alegra muchísimo. También que comentéis en las historias de las demás, la participación es muy importante, y más entre aquellas a las que nos gusta escribir, así que no nos cuesta nada comentar y leer. 

La última cosa, esta vez avisé por correo o en los blogs sobre la primera palabra ( a algunas, las que no se habían enterado) , la siguiente semana no lo haré. Deberán estar pendientes, ya que somos más de las que me esperaba. Y ahora si que si. Espero que os guste. 




 



- ¿Qué eres capaz de hacer por amor?- Me lo preguntó como si fuera un mal chiste, como si supiera la respuesta. Su tono burlón me enfermó y me enfermaría para los restos. 
- De todo. Haría de todo. Sería capaz de convertirme en alguien diferente, por amor. - Le respondí segura de lo que hablaba, como si hubiera estado esperando la pregunta durante mucho tiempo en mi interior. 

Pero esa conversación, ocurrió hace mucho. Ahora, tras lo que había hecho, esas preguntas y respuestas cobraron más sentido que en el momento en el que fueron pronunciadas. Pasaron años, muchos, hasta que pude encontrar a Héctor, mi amado Héctor

Ahora Héctor me prestaba total atención. Sus ojos, estaban clavados en los míos, y su cuerpo, apoyado en la pared de su propia casa, manchado de rojo. De rojo pasión. Por fin pude decirle, que es lo que sentía tras que le viera junto a María, mi hermana, en mi casa. En mi cuarto, aquel 17 de julio. El día en el que cumplía 18 años. 

Un mes después de aquel incidente, Héctor se marchó de mi lado, y del de mi hermana. Se fue para siempre del pueblo, para no vernos jamás. No me quería. No me lo demostró solo una vez. 

Mi hermana dejó de hablarme, me culpó de la huida del hombre del que estábamos enamoradas. Me miraba con odio, por las esquinas, por los pasillos, por todos los rincones, de todos los sitios. Me odiaba. Y yo lo único que había hecho, era amar y confiar

Ellos me habían herido, pero yo, ante el altar de la Virgen, juré y perjuré, que mi hermana obtendría lo que se merecía, y que Héctor, mi Héctor, no amaría a ninguna otra persona que no fuera yo. Cumpliría mi promesa, como Sara que me llamaba. Y como Sara que me llamo, le di a mi hermana lo que se merecía. Una muerte dolorosa tras un engaño inesperado. 

Fue un jueves, un jueves 17, cuando mintiéndole sobre el lugar donde debíamos hacer un recado para nuestro padre, le apuñalé en el estómago, en los brazos. No paré hasta que mi hermana no expulsó su último aliento, y me escupió en la cara, la palabra que nunca le había dicho a ella. "Traidora". 
Tras esto, no me quedó otra, que empujar el coche al Lago Verde. El lugar donde Héctor me confesó su amor, su falso y estúpido amor. 

Tras matar a  mi hermana, busqué incansablemente a Héctor. Durante meses, durante años. Escondiéndome entre los más oscuros rincones, para que nadie me alcanzara, Me hallara. Me reconociera. Y lo encontré. Trabajaba como contable en un banco, vestía como un oficinista cualquiera, caminaba como un oficinista cualquiera y tenía una novia. Como un oficinista cualquiera. Lo seguí durante meses, para decidir cual era el mejor lugar dónde preguntarle lo que tenía que preguntarle. Al final me decidí por su casa, entre las cuatro y las cinco de la tarde. 

- ¿Me amas, Héctor?- Le pregunté, no hace muchos minutos, cuando estaba abriendo la puerta. 
- ¿Sara? ¿Sara , qué haces aquí? ¿Sabes que la policía te está buscando?- Parecía asustado, impresionado por que hubiera sido capaz de encontrarlo. 
- ¿Me amas, Héctor? - Insistí, quería saberlo. Solo tenía una hora.
- Sara, no te quiero. Yo amo a mi novia, va a venir dentro de poco. Quiero que te vayas. no vuelvas por aquí. 
- ¿Sabes una cosa, Héctor? Hace mucho tiempo, le prometí a la virgen, que no amarías a nadie más, solo podrías amarme a mi - Le apuñalé, mientras le decía, todo esto, susurrándole. 

Y ahora Héctor estaba inerte en el suelo, su cabeza apoyada en la pared de su propia casa, y sus ojos clavados en los míos. Una vez me preguntaste que era capaz hacer por amor. Me faltó decirte, que incluso mataría.