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viernes, 26 de diciembre de 2014

Feliz Navidad


Se que es un poco tarde para felicitar la Navidad, pero quizás haya perdido el interés en ella después de cierto tiempo y acontecimientos que entristecen el alma a cualquiera. 

El mismo día de Nochebuena ley que "La Navidad deja de ser la misma cuando faltan personas en la mesa". 
Creo que le tengo que dar la razón al desconocido que lo escribió, pues creo que debería ser una ley fundamental, como es la de la gravedad. 
Miras el sitio dónde se sentaba esa persona y recuerdas que nunca más se sentará en ese sitio, no está en la cocina preparando el pollo asado ni poniendo en los platos los últimos aperitivos. Hace algún tiempo que se fue para siempre, y sabes que lo único que te queda en esos momentos es echarla de menos, deseando que allá dónde esté, esté bien. 

Y mejor no llorar mientras miras el lugar, no quieres provocar una marea de lágrimas en medio de la cena. Quizás lo más adecuado sea mirar el televisor, y al grupo que canta un villancico que no habías escuchado en la vida. Y que es horroroso. Mucho

martes, 23 de diciembre de 2014

Y solo era capaz...

Y solo era capaz de liberar su mente debajo del agua, mirando al sol, que se le manifestaba en su forma más enturbiada pero a la vez,  más plácida.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Chocolate - Una palabra, una historia.

Miró los cuadros silenciosamente mientras esperaba a la chica de la que estaba enamorado. Se fijó en el barco de uno de ellos, parecía navegar en el pequeño río en el que cuidadosamente, con suaves trazos, estaba dibujado. Se quedó anonadado con la siguiente imagen. La calle de una hermosa ciudad se presentaba ante sus ojos, los trazos en esta ocasión eran más gruesos, pero le daban a la imagen una belleza inusual. En la calle se podían ver pequeñas manchas que parecían personas paseando bajo un cielo nublado y oscuro, un día de lectura intensa

Le maravillaron cada uno de los cuadros de la habitación dónde se encontraba. Adoraba cada uno de ellos, como su amada había jugado con los trazos y los colores para así darle una belleza especial y auténtica a cada uno de ellos. Creyó que podría quedarse mirando los cuadros de la joven que le habló por primera vez en la biblioteca en cuarto de primaria durante toda una vida. Quizás dos, o todas las que viviera.

Ni siquiera se dio cuenta de cuando entró en el cuarto Elisa con una bandeja llena de bombones de chocolate hechos por ella misma. Le hizo gracia cómo Ricardo miraba los cuadros de aquella manera tan graciosa, cómo cuando miraba los cuadros de Velázquez, que les encantaban a los dos. 

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En ese momento lo único que deseaba Elisa era estar en silencio junto a Ricardo, admirando sus cuadros, o los de Velázquez o la vida. Lo único importante para los dos era estar juntos.


miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Qué le escribes a una persona que quiere que le escribas?

No puedes negar que lo primero que se te pasa por la cabeza es un  "¿y ahora que le escribo?" Tienes tantas palabras pero a la vez tan pocas ideas, que la mente se te colapsa en un mar de inseguridades. Entonces intentas calmarte, cierras los ojos y piensas en la persona que te ha pedido que escribas, y de la que quieres escribir.
Y recuerdas
Recuerdas el día en el que la conociste e intentas hacer memoria de aquello que pudiste pensar de esa persona.Pero no lo consigues, haciéndote a la idea que la cantidad de situaciones y palabras que has tenido junto a ella en el tiempo que la conoces han proporcionado la idea que tienes sobre esa persona ahora.
Al cerrar los ojos también eras capaz de recordar todas esas risa y alegrías en las que habéis participado.
Y te ríes, sola, allá dónde estés escribiendo.

Pero al acudir a la mente que guarda tus recuerdos, compruebas todo lo que le debes y lo agradecida que estás con esa persona, porque no solo te abraza o está a tu lado cuando mas lo necesitas, sino que te apoya y te anima.


¡Mira por dónde! Sin darte cuenta has logrado escribir algo, solo has tenido que recordar y pensar en la persona.
Sonríes, pensando dónde podrá acabar esta simple carta en un futuro; pero hay un problema: ¿Cómo finalizar algo de lo que te acabas de dar cuenta que sucedió?
Necesitas un buen final, pues no sabes como terminar esta carta escrita en cartulinas con lineas que quizás acabe perdida en alguna carpeta veja de aquellos años de locura.
Y solo se te ocurre decirle una simple frase, muy típica, pero que esperas que sea muy especial:
"Amiga, gracias por todo y aquí me tienes para lo mismo, para todo. Puedes llorar en mi hombro o reírte conmigo, o para lo que quieras, pero nunca olvides lo inolvidable que eres"

La lees tres veces y piensas ¿Por qué no se te ocurrió por su cumpleaños? Y ries, pensando  en la vida y en la inspiración

sábado, 19 de julio de 2014

Libertad - Una palabra, una historia

Y ahí estábamos, como si nada hubiera pasado. Como si no hubiéremos matado a aquellas personas. Como si no hubiéramos huido con sangre aún en las manos. Nos habíamos ido de la escena del crimen sin pensar en las consecuencias, solo queríamos irnos de la atrocidad que habíamos cometido.

Image and video hosting by TinyPicPero lo sabíamos. Sabíamos que alguien nos había visto Nos había visto matar a nuestra propia hermana. A la hermana que un día nos dio de comer, pero que años después nos confesó que había matado a nuestro bondadoso padre para conseguir el dinero de la herencia. Lo había matado por avaricia, y nosotras a ella por venganza.

La apuñalamos, mi hermano Enrique, y yo, uno después de otro. Sin dolor, solo un golpe. Un golpe fatal que la llevaría a  reunirse con nuestro padre, para que este la castigara como era debido.Un golpe por él, y otro por nosotros. 

Aquel hombre nos había visto, mientras que la matábamos en nuestra casa. Accidentalmente habíamos dejado la cortina mal colocada, lo suficiente para que el vecino nos viera mientras que le preparaba judías verdes a su mujer, que volvería poco tiempo después.

No nos quedaba de otra. Lo sabíamos. Y el lo sabía. Debía morir. Y lo hicimos. Intentamos hacerlo lo menos doloroso posible, y aunque se resistió, lo hicimos rápido. A la mujer, que volvería en poco tiempo, le dejamos el plato de judías verdes servido, y a su marido, muerto, en el suelo, formando un gran charco de sangre,

Ahora sabemos una cosa, debemos marcharnos de aquel lugar, y nunca más volver. Amábamos a nuestro padre. Mas que a nadie. Y su muerte ns destrozó, nos sentimos apresados a este mundo, porque no entendíamos que le había pasado. Pero con la confesión de nuestra hermana, alcoholizada, pudimos aceptar la posibilidad que esa prisión de ignorancia a los hechos se acabara, y pudiéramos optar a la libertad, esa libertad que sentíamos en el descapotable de mi hermana, el que habíamos robado, y el que dejaríamos pronto. Una libertad, que solo el viento que nos azotaba en la cara compartía con nosotros.


lunes, 7 de julio de 2014

Y ahí están esos días...

Y ahí están esos días. Esos días, que ni son ni negros ni blancos. Que son grises. Un gris triste, apagado, sin sentimiento. Bueno sí, con sentimiento, pero no un sentimiento cálido, alegre, vital. Solo es un sentimiento apagado. Como tu te sientes. Apagada, sin fuerzas, sin ganas de seguir adelante, solo de tumbarte y de llorar. De rendirte. De echarlo toda por la borda.

Esos días en los que reír te parece un lujo, y que llorar es la mejor medicina. En los que el fracaso es tu camino y la tormenta el único destino posible.

Pero ahí está, el salvavidas. Un mensaje. No un mensaje cualquiera. De un amor. Pero no de un amor cualquiera, no de un amor de verano, ni de tu primer amor, ni un amor de un fin de semana, ni un amor del instituto. El amor más grande que pueda existir. El amor de una madre.

Y es que no hay amor más verdadero. Mas entero, más puro, más grandioso, como el que nos ofrece una madre. Ella sabe lo que decir, ella te abraza y te quiere. Y aunque la distancia os separe, no hay límites para un amor así.


Porque al fin y al cabo, un amor tan perfecto, no entiende de límites ni de distancias.  


¿Saben de qué película me he inspirado? No se preocupen. Que no la voy a decir, la tienen que pensar. 



viernes, 4 de octubre de 2013

Una palabra, una historia - Años

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Si, lo se. No tengo perdón. Pero al menos les intentaré dar algunas explicaciones. Antes de nada decirles que la palabra de esta semana será Años. La verdad que personalmente me gusta mucho esta palabra. 

No tengo Internet. No, no lo tengo. Tengo que venir a casa para hacer trabajos y coger apuntes de la uni. Hasta que no lo contrate, esto estará un poco seco. Pero intentaré dar lo mejor de mí. También decirles que poco a poco leeré los relatos de la palabra anterior. Una lástima, con lo que me gustaba y no he podido hacerlo. Bueno, que se le va a hacer. 

Recuerden poner la imagen, escribir un comentario en esta entrada diciendo que has finalizado el relato y comentar y leer los relatos de las otras participantes. Por cierto, cada día somos más y más. Muchas gracias a todas y hasta la próxima vez que vea Internet. :(