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miércoles, 29 de abril de 2015

Esa facilidad que tenemos de olvidar...

Hoy hablamos de Nepal, hace poco de un accidente aéreo, hace ya años de un tsunami en Indonesia. 

A veces hablamos de que la vida sigue, y lo hace, pero ¿olvidando de esa manera tan rotunda en la que olvidamos? Las personas que necesitan ayuda solo la reciben al principio, cuando los medios dan morbo a las situaciones, pero cuando la misma cansa, se olvidan de esas catástrofes y de la personas y sus historias. No hay nada más que explotar. 
Pocos ayudan a los que la necesitan, y muchos olvidan eso que se llama solidaridad. Twittean y apoyan por las redes sociales, pero tristemente, pocos lo sienten, sino que se mueven incitados por los medios y las "tendencias" del momento. Pocos agradecen esa ayuda que ofrecen los voluntarios y que no todos pueden aportar. 
Casi ninguno se acordará del año en el que sucedieron, ni cuantas personas murieron, ni de todas esas historias que cayeron en las orillas de la vida. 

Deberíamos recordar con mas asiduidad. Mostrar que no hemos olvidado todas esas vidas humanas perdidas, todos esos momentos que no vivieron ni pudieron experimentar. Recordar y no olvidar que esas cosas les pasan a cualquiera, pero que  cualquiera somos todos. 

sábado, 18 de abril de 2015

No te lo creas

No te lo creas. No creas lo que te digan, eso de que “se cómo eres, es lo mejor”. Es mentira, no quieren que seas como eres realmente, al principio no les molestarán tus problemas, ni  tus llantos, ni los intentos de abrazos ni los besos de madre falsos. AL principio todo el mundo parece ser todo el mundo y los problemas quedan escondidos en la curiosidad de conocer más al desconocido. Pero con el tiempo todo queda a la luz, si eres como eres, hablas lo que quieres y actúas como debes, las personas se hartan de ello, porque a nadie suele gustar eso que escondemos en el interior de nosotros mismos intentando buscar a ese yo definitivo. Esperamos en ese duro camino  a alguien que lo soporte, a aquella persona que tenga la esperanza, paciencia y cariño de esperar a conocer a lo mejor de ti mismo, a ese tú que buscabas desde hace tantísimo, que ha pasado por fin la etapa de las dudas y los conflictos, de los llantos y de los quejidos, de las risas inseguras y las miradas inciertas. Solo esa persona que tolere nuestras más extrañas rarezas. Pero pocas personas se quedan hasta el final, pocas aguantan esas manías que llegan a convertirte a ser quien eres, porque ellos mismos, que no las aguantan, las echarían de menos al no presenciarlas.
Da igual cuanto nos esforcemos porque alguien se quede en nuestro camino, no importa que le ayudemos o le demos cariño, no importa que le hables ni le mimes, que te acuerdes de esas persona, porque al fin y al cabo, sino te tolera al esforzarte, no lo hará cuando no lo hagas. Si no te acompaña en el camino ¡No importa, uno menos! Porque digan lo que digan en esta sociedad que vivimos, pocos encuentran a una persona que te sonría cuando te ve, que no le importan escucharte cuando estás mal. Porque últimamente creemos que las utopías existen, y no somos conscientes de que el mundo es más cruel de lo que creemos, porque la motivación si es importante, pero dentro dentro de la cruda realidad.

No importan cuantas veces mires atrás y veas el fracaso, porque en el pasado queda. Al final lo mejor, es aceptar esa mentira, la contradicción del destino, comportarte cómo quieres ser, como eres, y tras eso comprobar quien te pisa los talones en este extraño camino. Si alguien te acompaña en esta vereda, a ese, y solo a ese, podrás llamarlo amigo. 

viernes, 19 de diciembre de 2014

Chocolate - Una palabra, una historia.

Miró los cuadros silenciosamente mientras esperaba a la chica de la que estaba enamorado. Se fijó en el barco de uno de ellos, parecía navegar en el pequeño río en el que cuidadosamente, con suaves trazos, estaba dibujado. Se quedó anonadado con la siguiente imagen. La calle de una hermosa ciudad se presentaba ante sus ojos, los trazos en esta ocasión eran más gruesos, pero le daban a la imagen una belleza inusual. En la calle se podían ver pequeñas manchas que parecían personas paseando bajo un cielo nublado y oscuro, un día de lectura intensa

Le maravillaron cada uno de los cuadros de la habitación dónde se encontraba. Adoraba cada uno de ellos, como su amada había jugado con los trazos y los colores para así darle una belleza especial y auténtica a cada uno de ellos. Creyó que podría quedarse mirando los cuadros de la joven que le habló por primera vez en la biblioteca en cuarto de primaria durante toda una vida. Quizás dos, o todas las que viviera.

Ni siquiera se dio cuenta de cuando entró en el cuarto Elisa con una bandeja llena de bombones de chocolate hechos por ella misma. Le hizo gracia cómo Ricardo miraba los cuadros de aquella manera tan graciosa, cómo cuando miraba los cuadros de Velázquez, que les encantaban a los dos. 

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En ese momento lo único que deseaba Elisa era estar en silencio junto a Ricardo, admirando sus cuadros, o los de Velázquez o la vida. Lo único importante para los dos era estar juntos.


martes, 25 de noviembre de 2014

¿Nunca te ha pasado? #1

Cierras los ojos, o con ellos abiertos, pues soñar se puede hacer de las dos maneras, y te imaginas, o la imaginación te domina: guerras, sufrimientos y enfermedades. Y el estómago se te encoge de tal manera que todo te parece real, Pero, ¿y si lo fuera? ¿Y si estuvieras solamente soñando que sueñas? Una guerra en el mundo, pues da igual donde sea, una batalla siempre tiene víctimas y pérdidas, y cualquiera de ellas lastima hasta el más duro de los corazones, o al menos eso es lo que deseamos. Una enfermedad contagiosa, que atraviesa tu país de una manera rápida y letal, llevándose consigo las almas de aquellos a los que no creían que la muerte acecharía tan jóvenes. 

¿Nunca te ha pasado? Si, exacto, cuando las imágenes se te agolpan en la mente, no sabes de dónde provienen, solo sabes que no te gustan y deseas que no te pasen, ni a ti ni a nadie. Los peores horrores que te puedas imaginar están en tu mente, y después de eso, si, exacto, viene el miedo. Pues ya no es solo el nudo en el estómago, también la cara te palidece, y te pones nervioso o nerviosa. Sacudes la cabeza, parpadeas unas cuantas veces, y recuerdas que has hecho antes. Compruebas que nada está ocurriendo verdaderamente. El nudo en el estómago no está ya.

Miras a la pantalla del ordenador desconfiando de lo que te vas a encontrar. Una película de apocalipsis. Te preguntas cómo has puesto aquella película que tan poco te ha llamado la atención al leer reseñas. La quitas, miras hacia el techo y te das cuenta de que tienes una taza de café en la mano ¿Cuántos llevas ese día? Te lo tomas, pues no desperdicias tu amado café, pero ya no tomarás más, no al menos en ese día, claro. 


Nada de café ni de películas de guerras y muertes en ese día, decides.

Y sonríes, pues nada de aquello con lo que tu imaginación intentaba engañarte es real, no al menos en ese momento. 

viernes, 21 de noviembre de 2014

It's Not Right for You

Las lagrimas recorren tu rostro, y tu, iluso o ilusa, crees que apretando la mandíbula podrás dejar de llorar. Pero eso es imposible, porque cuando empiezas, no puedes parar. No le ves salida al túnel de tristeza que esas recorriendo. Miras a todos lados, esperando que no haya nadie a tu alrededor que te mire con pena, que te intente abrazar, solo llorar en silencio, mordiendo la lengua y la angustia. Pues hay dias, en el que la pena se te amontona, el corazón se te congela, y ni el abrazo ni el beso de alguien puede curarte el alma. Porque sin ser negro todo los ves de ese color. Lo blanco negro, y lo negro, más negro aún. Te preguntas si algún días podrás salir de la oscuridad en la que andas metido o metida, el por qué lloras y te autocompadeces ¿Por qué todos se marchan de tu lado? Te lo preguntas mientras toses, para que no se escuche un llanto espontaneo. Al principio le echabas la culpa al mundo y a la humanidad, pero poco apoco te das unta de que la culpa es tuya y de nadie más. Quizás madurar signifique eso. Mirar hacia delante asumido los errores y los defectos.


Paras de pensar, pues no quieres volver a repetirte aquello, pues quiere ser una inmaduro o inmadura toda la vida. Y piensas en escuchar música, una canción buena, o al menos que ara ti lo sea. Recuerdas la ultima que te aconsejaron, las buscas en los mensajes, y aunque esta muy alejada del principio, la encuentras, la pones y escuchas. Y es preciosa, y se identifica contigo. Y las lagrimas salen más. Salen sabiendo quizás el por qué pero sin querer reconocerlo. Cuando acabala vuelves a poner. Y la letra te parece aún más bonita.
Y reconoces al fin que todo es culpa tuya, de las circunstancias y del mundo. Y sigues llorando,ya sin esconderte, de nada ni de nadie. Te desahogas, y prometes que ese grupo será uno de tus favoritos. Que ya tienes el primero de ellos.

Y decides que ya es el momento de cambiar aquello que no te guste, porque la canción es de aquellas que te tocan el alma, el corazón y aquello que tenemos en el fondo de algún lugar, que se llama esperanza para no volver nunca más en caer en algo como es el túnel donde estás metido, tan oscuro y terrorífico. 


miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Qué le escribes a una persona que quiere que le escribas?

No puedes negar que lo primero que se te pasa por la cabeza es un  "¿y ahora que le escribo?" Tienes tantas palabras pero a la vez tan pocas ideas, que la mente se te colapsa en un mar de inseguridades. Entonces intentas calmarte, cierras los ojos y piensas en la persona que te ha pedido que escribas, y de la que quieres escribir.
Y recuerdas
Recuerdas el día en el que la conociste e intentas hacer memoria de aquello que pudiste pensar de esa persona.Pero no lo consigues, haciéndote a la idea que la cantidad de situaciones y palabras que has tenido junto a ella en el tiempo que la conoces han proporcionado la idea que tienes sobre esa persona ahora.
Al cerrar los ojos también eras capaz de recordar todas esas risa y alegrías en las que habéis participado.
Y te ríes, sola, allá dónde estés escribiendo.

Pero al acudir a la mente que guarda tus recuerdos, compruebas todo lo que le debes y lo agradecida que estás con esa persona, porque no solo te abraza o está a tu lado cuando mas lo necesitas, sino que te apoya y te anima.


¡Mira por dónde! Sin darte cuenta has logrado escribir algo, solo has tenido que recordar y pensar en la persona.
Sonríes, pensando dónde podrá acabar esta simple carta en un futuro; pero hay un problema: ¿Cómo finalizar algo de lo que te acabas de dar cuenta que sucedió?
Necesitas un buen final, pues no sabes como terminar esta carta escrita en cartulinas con lineas que quizás acabe perdida en alguna carpeta veja de aquellos años de locura.
Y solo se te ocurre decirle una simple frase, muy típica, pero que esperas que sea muy especial:
"Amiga, gracias por todo y aquí me tienes para lo mismo, para todo. Puedes llorar en mi hombro o reírte conmigo, o para lo que quieras, pero nunca olvides lo inolvidable que eres"

La lees tres veces y piensas ¿Por qué no se te ocurrió por su cumpleaños? Y ries, pensando  en la vida y en la inspiración

jueves, 9 de octubre de 2014

Robar - Una palabra, una historia.

Me costó creerme las palabras que me dijo al lado de aquella pared. Incluso recuerdo haberle mirado como si la locura se hubiera apoderado de él en el poco tiempo que llevábamos conociéndonos en aquel país que me había enamorado desde el momento que deposité mis pies fuera del avión que me trajo desde Barcelona.
En uno de esos días en los que decides perderte por la ciudad de la que te has enamorado, conocí a William, un Inglés que como yo, se había enamorado de ese país, pero al contrario de lo que me había sucedido a mí, el ya llevaba amándolo mucho tiempo. Según me dijo, desde que vio una foto de la capital rusa en una revista que solía leer de pequeño, al parecer ni siquiera sabía leer bien cuando descubrió el amor de la ciudad en la que desearía vivir. 
William estaba sacando fotos a una pared blanca, cuando curiosa, le pregunté por qué se las sacaba, si en el lugar no había nada interesante que fotografiar. Me miró curioso, me repasó de arriba a abajo y seguidamente me señaló la pared. En ella había una carta atrapada entre pintura y tiempo, pero aún se podía leer el contenido. 
Image and video hosting by TinyPicEstaba en ruso, por lo que ninguno de los dos fuimos capaces de descubrir que es lo que escondía aquel trozo de papel casi ininteligible. Pero cuando nos dimos por vencidos, apareció un señor detrás de una puerta del edificio, riéndose tristemente. En un perfecto inglés nos estuvo explicando la historia de aquella carta. 
Al parecer el autor era un joven ruso enamorado de su vecina, una mujer 20 años mayor. La mujer estaba casada con un militar  al que el joven temía, pero consiguió demostrarle el amor a su amada con cartas que pegaba a la pared con una fina capa de pintura que el marido nunca era capaz de ver pero que la mujer siempre leía después de volver de comprar del mercado. 
En la última carta, la última visible, el joven muchacho le decía que escaparan juntos, que la mujer había conseguido robarle el corazón con cada mirada que le lanzaba mientras este salía a la ventana de la casa de enfrente a la suya. Le proponía huir en las últimas lineas de aquella carta escondida tantas veces a un marido ingenuo. Según nos contó aquel hombre, con una sonrisa melancólica en los labios, la mujer huyó, guiada por el amor, junto al joven. 
Antes de que volviera a entrar en casa, le preguntamos si vivía solo en aquella calle tan oscura, a lo que nos contestó, siempre con una melancolía en la cara: " Si, vivo solo desde hace 20 años, desde que mi mujer me abandonó por un joven camarero de la taberna. Supongo que serán felices, y eso me alegra por ella, aunque lo envidio a él". En silencio se metió en aquella casa, quizás llena de recuerdos de un amor imposible y de una infidelidad imborrable. 
William pocos días después me dijo que le había robado el corazón, coincidió que pasábamos en frente de la pared de las cartas, pero, no me propuso huir con él del país del que nos habíamos enamorado, sino mudarnos al lugar donde los dos habíamos encontrado algo tan maravilloso como era el amor. 


martes, 26 de agosto de 2014

Mirada - Una palabra, una historia.

Image and video hosting by TinyPicMe observó detenidamente, inspeccionándome, preguntándose quien sería aquella muchacha que se atrevía a entrar en su tienda con aquellas pintas. Y debo de confesar que aquella pobre anciana tenía un poco de razón al mirarme de aquella manera. Ese día me disfracé de bruja. Habíamos quedado en la casa de Maria Milaner para celebrar su fiesta de cumpleaños, y la celebración sería temática. Brujas y Hadas. Me pareció muy ridículo disfrazarme de Hada, por lo que opté hacerlo de bruja. 
Miré a aquella pobre mujer, sentada en la silla de cuero detrás del mostrador, y pensé en la mejor manera de preguntarle si tenía en aquella estrambótica tienda un par de velas. No quería que pensara que iba a hacer alguna especie de magia negra
Pero me quedé helada ante su mirada. Una mirada escrutadora y a la vez apenada. 
 - Pobre pequeña. Si supieras lo que va a ocurrir esta noche, no saldrías por esa puerta, ni te acercarías a la casa de tu amiga. Huye y quítate ese disfraz joven Laura. 
Me quedé perpleja ante aquellas palabras. ¿Cómo conocía mi nombre? Cuando intenté preguntárselo, la mujer no estaba, sólo se encontraba en aquel lugar el sillón viejo y mugriento detrás del mostrador. 


lunes, 7 de julio de 2014

Y ahí están esos días...

Y ahí están esos días. Esos días, que ni son ni negros ni blancos. Que son grises. Un gris triste, apagado, sin sentimiento. Bueno sí, con sentimiento, pero no un sentimiento cálido, alegre, vital. Solo es un sentimiento apagado. Como tu te sientes. Apagada, sin fuerzas, sin ganas de seguir adelante, solo de tumbarte y de llorar. De rendirte. De echarlo toda por la borda.

Esos días en los que reír te parece un lujo, y que llorar es la mejor medicina. En los que el fracaso es tu camino y la tormenta el único destino posible.

Pero ahí está, el salvavidas. Un mensaje. No un mensaje cualquiera. De un amor. Pero no de un amor cualquiera, no de un amor de verano, ni de tu primer amor, ni un amor de un fin de semana, ni un amor del instituto. El amor más grande que pueda existir. El amor de una madre.

Y es que no hay amor más verdadero. Mas entero, más puro, más grandioso, como el que nos ofrece una madre. Ella sabe lo que decir, ella te abraza y te quiere. Y aunque la distancia os separe, no hay límites para un amor así.


Porque al fin y al cabo, un amor tan perfecto, no entiende de límites ni de distancias.  


¿Saben de qué película me he inspirado? No se preocupen. Que no la voy a decir, la tienen que pensar. 



sábado, 3 de mayo de 2014

Sinceridad - Una palabra, una historia

Todo el mundo me lo recordaba, es mejor ser sincero. La sinceridad es algo muy valioso que tiene el ser humano. Yo siempre me pregunto algo, ¿Dónde está esa sinceridad? ¿En algún lugar remoto de nuestro corazón? ¿Al lado del estómago? ¿En alguna parte del intestino? No vale la pena buscarla, pues en muchas ocasiones, ni siquiera existe.

La sinceridad es como una utopía, pues, quien la tiene, a quien se le asoma por el corazón, esa, esa persona es ignorada. Una oveja negra más en este sociedad. Los sinceros, los honestos, no tienen cabida en esta sociedad de mentirosos.

Estas palabras me las dijo mi hermana Nathia antes de ser ejecutada en aquella torre y oscura y lúgubre que se encuentra al lado del centro psiquiátrico Nimeysuly. A ella la encerraron por contar que el gobierno se había dedicado a matar  a todos los vagabundos de las calles de nuestra ciudad par el campeonato del mundo de deportes. Por eso la habían encerrado por esto, ejecutarla por decir que la máxima responsabilidad era del presidente.
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Yo transcribo estas palabras, en este trozo de papel, que acabo de encontrar debajo de una trozo de piedra. Quien sabe quien o escondió ahí. No hay nada escrito, así que me he tomado la libertad de escribir estas humildes y sinceras palabras con mi propia sangre. Yo también voy a morir, no se cuantos minutos me quedan. Cuantos segundos. Solo quiero que las palabras de mi hermana, lleguen al corazón, para que enciende la mecha de la honestidad en algunas personas. Me despido, siendo la sinceridad mi único delito



viernes, 4 de abril de 2014

Una canción...

Y para despedirse de aquel lugar, el lugar que se había convertido en una casa, el lugar en el que había madurado, había sufrido, y había aprendido, puso un canción especial. Coincidió que la canción, una canción que le encantaba, y que era la indicada para el momento, estaba la primera en la lista de reproducción. Y con la canción sonando, y el autobús circulando por aquel tramo alejado de la civilización, intentó que cada detalle de aquel lugar, se le grabara en la retina, por si cabía la posibilidad, que nunca jamás, volviera. Esa manía la tenía desde muy pequeña, grabar las cosas que le habían tocado el corazón, ya fueran malas o buenas, y convertirlas en parte de su ser, grabarlas, si es que eso era posible, en un pequeño espacio de su corazón, porque sabía que esos recuerdos, los recuerdos que grababa en él, se convertirían en un futuro en una dulce melancolía de poder recordar una vida. 


Grabó los momentos, intentó que por su memoria pasaran en segundos todo su recorrido en aquel lugar, y miró hacia adelante, esperando empezar, una nueva vida. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Karma

¿Será verdad aquello que dicen? ¿Aquello de que hay una fuerza superior, que devuelve lo malo y lo bueno que has hecho? ¿Será verdad que existe un equilibrio? ¿Una justicia que nadie puede impedir? 
Aquellos que creen en ella dicen que la paciencia es un elemento fundamental. Otros, prefieren ser el mismo Karma, porque la impaciencia es algo que les vence, pero, ¿Qué es mejor? 
¿Ser el Karma, o esperar que el Karma, con el tiempo, haga Justicia? 

domingo, 23 de marzo de 2014

Estaba muerta

Estaba muerta. Las mejillas heladas, aquellas mejillas que en su momento, habían tenido un gracioso color rosado. La boca se había quedado abierta, desencajada. Y sus ojos, aquellos ojos con los que había llegado a ser lo que se proponía, se habían quedado sin el brillo, que la vida les otorgaba. Sus ojos parecían las puertas que le habían llevado más allá donde cualquier alma en vida podía llegar. Era algo evidente, estaba muerta

No nos esperábamos su muerte. No nos esperábamos que cayera de esta manera. Nos prometió vivir, y ahora se ha ido, incumpliendo, quizás, la promesa más importante de su vida. Prometió no dejar nunca solos a sus hermanos. No al menos en este mundo corrupto. No al menos sin protección.

Ya era tarde, debía escapar junto con Irine, para que no nos separaran. Ya bastante había sido con ver a su hermana mayor muerta, que también ver como se llevaban a su hermano. Solo estábamos nosotros. Y no íbamos a permitir que nos separaran. 


Irine estaba muy decaída, quizás un parte de ella había muerto con nuestra hermana. Pero, ¿No es así? Cuando una persona muere, una persona que queremos, una parte de nosotros también muere, ¿Verdad?. Creo que Irine y yo, también estábamos muriendo, al menos un poco. Mi hermana había sido presa de esa enfermedad que estaba azotando a la población desde hace 3 meses, que se había llevado a toda nuestra familia y amigos, y que solo había dejado en pie a unos cuantos. 

Nosotros llorábamos la pérdida de nuestra hermana, pero, ¿Cuantos más lloraban la pérdida de los suyos? 

La muerte es algo que es difícil de conocer, pero aún mas, de lo que hablar. Es un tabú, y lo seguirá siendo. La muerte es temor, es desconfianza, es frío, como las mejillas de mi hermana. Nadie quiere morir, porque nadie conoce que es lo que hay después de la muerte. Nadie conoce nada, algunos hablan de tontas teorías, creíbles para aquellos más ilusos, pero para aquellos que no nos creemos estas, solo nos queda saber, conocer que la muerte, es ese gran desconocido destino al que todo el mundo teme, pero todo el mundo llega.  


miércoles, 19 de febrero de 2014

Y la decepción siempre llega...

¿No has creído alguna vez, que aquellas palabras nunca serían verdad? Aquellas que tu madre, o tu padre, en realidad importa poco quien fuera, te las decía cada vez que volvías deprimido a casa, por culpa de un malentendido con algún amigo. " La gente es toda igual, no existen los amigos, no te fíes de nadie". 

En la infancia, estas palabras no tienen sentido, las discusiones duraban segundos, no tenían importancia, porque lo único importante, era ver quien era capaz de no reírse el primero, tras ponerse verdaderamente serios. Las peleas, las discusiones con los demás niños, eran una rutina más del día a día, que quizá comenzaba con un empujón en la fila antes de entrar a clase. 

Con el tiempo, echas de menos ser un niño, en parte, quizás, porque las discusiones con las personas no duran eternamente, que a los segundos, os estáis abrazando. Con el tiempo, el cruel tiempo, te das cuenta de que las palabras que te repetía tu madre al volver a casa, eran ciertas. Que no puedes confiar en nadie, que esas vagas esperanzas de encontrar a alguien en quien confiar no existen. Son solo ilusiones de una utopía, soñadas por más ilusos como yo. 

Pero la decepción, la decepción es un sentimiento del que eres consciente cuando creces. Te das cuenta de que la gente decepciona, más de lo que nadie puede imaginar. Tu, inocente vástago de un sueño, intentas no decepcionar a nadie, disculparte, aunque lleves la razón y esperar una disculpa que no llega, porque aún sueñas con que esa utopía, se puede realizar. Los otros, en cambio, les da igual decepcionar, porque quizás no tengan valores, o quizás, y digo quizás, siempre seas el estúpido inocente que sueña despierto, imaginando un mundo, en el que las discusiones terminen en abrazos, y estos en risas. Un mundo en el que las personas pueden confiar unas en otras. 

Pero al fin y al cabo, todo esto, sigue siendo un sueño

lunes, 30 de diciembre de 2013

Corazón - Una palabra, una historia

Image and video hosting by TinyPic - ¿Por qué estás tan asustada?
- ¿Cómo sabes que estoy asustada? - Le preguntó, mirándole a los ojos, sorprendida.
- Tu corazón, lo escucho, late muy fuerte, muy rápido. - Se lo dijo, mirándola a los ojos, risueño. 
- No estoy asustada. Estoy intentando comprender. 
- ¿Comprender? ¿Qué es lo que intentas comprender? -Esta vez el que habló sorprendido, fue él. 
- Intento comprender que hacemos aquí, en esta pequeña isla, un desconocido y una desconocida. Intento comprender por qué el agua es verde. Intento comprender como llegamos a este lugar. Y lo más importante, intento comprender, por qué a mi me late el corazón, y a ti, Señor Desconocido, no. 
- Yo, puedo ser el que le de respuesta a todas esas preguntas, con una sola palabra. La palabra es sueño. 

Y se despertó, temblando, de ese extraño y horrible sueño


viernes, 18 de octubre de 2013

Una palabra, una historia - Realidad

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Nunca en la vida me imaginé que aquella palabra, la palabra realidad, fuera capaz de salvarme la vida. He tenido una vida difícil, aunque nunca desee que fuera fácil. Quizás si no hubiera tenido dolor en esta mísera existencia, quizás, y solo quizás, no hubiera intentado suicidarme aquel martes 13 en aquel parque. Quizá no me hubiera metido en aquel gélido lago, sumergiéndome hasta que el agua cubrió por completo mi cabeza. 

- ¡Vuelve a la realidad! La vida no es algo que puedas tirar a la basura. 

Fueron las palabras del hombre que me salvó. Del hombre que me recordó que todo no era malo, que debía haber algo por lo que vivir. Por lo que soñar, por lo que estar presentes en esta triste realidad que nos rodea y nos atrapa hasta el fin de la vida. 

Y prometí nunca más olvidar aquellas palabras. Nunca más intentaría salir de mi triste realidad. 

domingo, 6 de octubre de 2013

Años - Una palabra, una historia



Image and video hosting by TinyPicY pasaron segundos interminables, minutos insufribles, horas horrorosas. Pero ese tiempo no le valió para olvidarlo. Pareciera que nunca pudiera olvidar a aquel chico de ojos azules, que le cantaba al oído las canciones más bonitas del mundo, y le susurraba los poemas más preciosos que nadie pudiera crear. Pasaron semanas, pero su imagen de Lucas no desaparecía de su retina, y su subconsciente la engañaba, haciendo que lo viera en cualquier rincón al que ella fuera. Y eso hacia que llorara, que no parara de llorar desde que amanecía hasta que se ponía el sol.

Y pasaron los años, y ella pudo olvidarlo. Pudo olvidar su blanca y radiante sonrisa. Sus ojos que miraban directamente al alma. Su voz, una voz fuerte y suave. Pero debieron de pasar años, hasta que ella pudiera olvidar todos aquellos aspectos que una vez la enamoraron.

Pero esos años también hicieron mella en él. Y un día, fue a verla. Y ella se volvió a enamorar de su voz, de sus ojos y de su radiante sonrisa.  Pero él también calló en el embrujo del amor y se enamoró de aquella cara de sorpresa al verlo, de esos ojos llenos de recuerdos, de aquella sonrisa feliz.

Y pasarían más años, y ninguno de los dos podría olvidar el amor que se sentían. Nunca más, dijeron, abandonar sería una opción.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Amor - Una palabra, una historia - Mi relato

¡Hola! Pues para que vean que a pesar de ser la creadora de la iniciativa también cumplo las normas, también pongo la imagen... Espero que os guste la historia, la verdad es que la escribí mientras que mi madre me impidió ver Crónicas Vampíricas, a las cuales estoy enganchadísima. Pues nada, creo que es una historia diferente a las  vuestras. Y todo eso. Pues eso, que espero que os guste. 

Image and video hosting by TinyPicTambién tengo que decir que estoy muy contenta porque cada vez somos más y más y eso me alegra muchísimo. También que comentéis en las historias de las demás, la participación es muy importante, y más entre aquellas a las que nos gusta escribir, así que no nos cuesta nada comentar y leer. 

La última cosa, esta vez avisé por correo o en los blogs sobre la primera palabra ( a algunas, las que no se habían enterado) , la siguiente semana no lo haré. Deberán estar pendientes, ya que somos más de las que me esperaba. Y ahora si que si. Espero que os guste. 




 



- ¿Qué eres capaz de hacer por amor?- Me lo preguntó como si fuera un mal chiste, como si supiera la respuesta. Su tono burlón me enfermó y me enfermaría para los restos. 
- De todo. Haría de todo. Sería capaz de convertirme en alguien diferente, por amor. - Le respondí segura de lo que hablaba, como si hubiera estado esperando la pregunta durante mucho tiempo en mi interior. 

Pero esa conversación, ocurrió hace mucho. Ahora, tras lo que había hecho, esas preguntas y respuestas cobraron más sentido que en el momento en el que fueron pronunciadas. Pasaron años, muchos, hasta que pude encontrar a Héctor, mi amado Héctor

Ahora Héctor me prestaba total atención. Sus ojos, estaban clavados en los míos, y su cuerpo, apoyado en la pared de su propia casa, manchado de rojo. De rojo pasión. Por fin pude decirle, que es lo que sentía tras que le viera junto a María, mi hermana, en mi casa. En mi cuarto, aquel 17 de julio. El día en el que cumplía 18 años. 

Un mes después de aquel incidente, Héctor se marchó de mi lado, y del de mi hermana. Se fue para siempre del pueblo, para no vernos jamás. No me quería. No me lo demostró solo una vez. 

Mi hermana dejó de hablarme, me culpó de la huida del hombre del que estábamos enamoradas. Me miraba con odio, por las esquinas, por los pasillos, por todos los rincones, de todos los sitios. Me odiaba. Y yo lo único que había hecho, era amar y confiar

Ellos me habían herido, pero yo, ante el altar de la Virgen, juré y perjuré, que mi hermana obtendría lo que se merecía, y que Héctor, mi Héctor, no amaría a ninguna otra persona que no fuera yo. Cumpliría mi promesa, como Sara que me llamaba. Y como Sara que me llamo, le di a mi hermana lo que se merecía. Una muerte dolorosa tras un engaño inesperado. 

Fue un jueves, un jueves 17, cuando mintiéndole sobre el lugar donde debíamos hacer un recado para nuestro padre, le apuñalé en el estómago, en los brazos. No paré hasta que mi hermana no expulsó su último aliento, y me escupió en la cara, la palabra que nunca le había dicho a ella. "Traidora". 
Tras esto, no me quedó otra, que empujar el coche al Lago Verde. El lugar donde Héctor me confesó su amor, su falso y estúpido amor. 

Tras matar a  mi hermana, busqué incansablemente a Héctor. Durante meses, durante años. Escondiéndome entre los más oscuros rincones, para que nadie me alcanzara, Me hallara. Me reconociera. Y lo encontré. Trabajaba como contable en un banco, vestía como un oficinista cualquiera, caminaba como un oficinista cualquiera y tenía una novia. Como un oficinista cualquiera. Lo seguí durante meses, para decidir cual era el mejor lugar dónde preguntarle lo que tenía que preguntarle. Al final me decidí por su casa, entre las cuatro y las cinco de la tarde. 

- ¿Me amas, Héctor?- Le pregunté, no hace muchos minutos, cuando estaba abriendo la puerta. 
- ¿Sara? ¿Sara , qué haces aquí? ¿Sabes que la policía te está buscando?- Parecía asustado, impresionado por que hubiera sido capaz de encontrarlo. 
- ¿Me amas, Héctor? - Insistí, quería saberlo. Solo tenía una hora.
- Sara, no te quiero. Yo amo a mi novia, va a venir dentro de poco. Quiero que te vayas. no vuelvas por aquí. 
- ¿Sabes una cosa, Héctor? Hace mucho tiempo, le prometí a la virgen, que no amarías a nadie más, solo podrías amarme a mi - Le apuñalé, mientras le decía, todo esto, susurrándole. 

Y ahora Héctor estaba inerte en el suelo, su cabeza apoyada en la pared de su propia casa, y sus ojos clavados en los míos. Una vez me preguntaste que era capaz hacer por amor. Me faltó decirte, que incluso mataría.